Moonlight – Reseña

La última edición de los Premios Óscar me agarró literalmente con los calzones abajo: solo había visto cuatro de las películas con alguna nominación (y ahí estoy contando Suicide Squad). Entonces, cuando anunciaron que Moonlight era la ganadora, del premio a mejor película, mejor actor secundario y mejor screenplay, no entendía nada. Comenzaron los chats, las opiniones y la lluvia de comentarios en redes sociales, todos tan divididos que tenía que verla.

Una de las discusiones más comunes era ¿por qué la película que más premios se lleva, no es la que se gana la de mejor película.? Sería apenas lógico, si La La Land se llevó 6 premios entre los que se encuentra mejor actriz, mejor director, mejor banda sonora, la suma de los factores implicaría que esa debería ser la Ganadora.

Pero, como no estamos en las épocas en las que ganó Titanic o El Señor de los Anillos (que se llevaron además de ese todos los demás premios) , sino que vivimos en un momento en el que las artes se han convertido en militancia, entonces estoy convencida desde el 2010 aproximadamente, el premio a la mejor película es un statement de la Academia sobre política, economía, o sobre el mundo que vivimos.

Habiendo dicho esto, claramente Moonlight representa esto: un mensaje claro del cine estadounidense al Presidente Trump (a quienes se opusieron la mayoría de artistas) en el sentido que el bulliying a las minorías no es aceptable, que la discriminación es algo horrible y que las personas tienen sentimientos a pesar de su condición o raza. Y vaya que este tema está tratado magistralmente en la película: los actores hacen un fantástico trabajo en demostrarnos cómo puede llegar a funcionar los sentimientos de una persona que se desarrolla en un entorno que lo maltrata por ser quién es.

Pero, al tiempo la película es dramáticamente aburrida. Sí, aburrida infinitamente. Leí en una reseña que “Moonlight es pura poesía”, claro es hermosa pero no emociona. Tiene una gran fotografía, un excelente maquillaje y una inigualable construcción de personajes, a los que uno les cree completamente. Pero falla.

Falla, para mi gusto, estrepitosamente en la narrativa. Si bien el silencio es valioso como elemento, esta es una historia contada desde lo que no cuentan, la vida y evolución de Chiron pasa fuera de la película, porque en la película decidieron contarnos unos pocos días de su infancia, otros pocos de su adolescencia y otros de su adultez, y ¿lo que pasó en la mitad? Que uno se lo imagine con los pocos datos que te entregan, en una historia sin grandes diálogos.

Eso sí, el gran logro fue aburrirme a mi, una persona que muy pocas veces –o casi nunca- dice que salió del cine aburrida.

Falla, porque maneja unos planos cerrados, llenos de movimientos circulares que marean, porque la escena más hermosa que es cuando enseñan a Chiron a nadar, la cámara está tan encima que, en lugar de sentir la libertad de estar tranquilo y poder moverse en el agua, casi me ahogo por la cantidad de agua que se ve en la pantalla, y no el niño feliz por su gran logro. Quería pegarle al cámara, en serio.

Lo irónico de esto, es que a pesar de que me aburrí, no me pareció del todo mala, porque el personaje principal es hermoso en sus tres etapas. Y definitivamente merecido el Premio a mejor Actor Secundario de Mahershala Ali, realmente grande.

Y lo que más me gusto, fue definitivamente el papel de Chiron pequeño. A pesar de sus pocos diálogos, su expresión lo hacen inolvidable. Es que repito, los personajes de esta película son fabulosos.

OJO SPOILER MAYOR

Pero la gran pregunta y en lo que creo que es el principal WTF de esta historia, es ¿Cómo culos uno pasa de ser un flacucho cascado, a un dealer tremendo, y no convertirse en un malparido?

Es decir, Chiron termina preso por darle al bully que lo jodió, se muda de ciudad, en la cárcel conoce a un narco, comienza a trabajar para él, traficando. Eso te lo cuentan, no lo vemos, pero ¿cuál es la reflexión? ¿Me convierto en lo que me jodió la vida porque mi mamá es una ex drogadicta de marca mayor y aun así conservo el gran corazón blanco de mi infancia? ¿Consigo plata y poder en el micromundo de las drogas, pero sigo siendo una hueva? Es más, y peor aún, me quedo virgen porque los traumas de mi infancia no me permitieron aceptar mi sexualidad?

A mi me hicieron falta estas reflexiones, me hizo falta profundizar, me sobraron silencios y escenas lentas, para darme mucho más de esto.

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Naty Marenco
Comunicadora social y periodista, con especialización en mercadeo político y maestría en gobierno y políticas públicas. Aunque toda su vida la ha dedicado al sector público, escribe historias de amor y desamor, para evitar el tedio. También conocida como @state_0f_mind

Written by: Naty Marenco

Comunicadora social y periodista, con especialización en mercadeo político y maestría en gobierno y políticas públicas. Aunque toda su vida la ha dedicado al sector público, escribe historias de amor y desamor, para evitar el tedio. También conocida como @state_0f_mind

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