Rogue One: A Star Wars Story – La Reseña

Empezaré con una frase de cajón: soy fan de Star Wars desde hace unos 30 años o más. El Episodio IV: Una Nueva Esperanza se estrenó tres días antes de mi nacimiento, y acá estoy, seis episodios después y un primer ‘spin-off’ que se estrena hoy en todo el mundo, su nombre es Rogue One: A Star Wars Story.

Pueden leer la reseña a continuación ya que está libre de spoilers.

Resulta que este modesto ‘spin-off’ es mucho mejor que algunos de los episodios de la historia original. No hay que mirarlo por encima del hombro porque cuando salgan de cine es posible que piensen igual que yo: Rogue One está quizás al lado del Imperio Contraataca y El Despertar de la Fuerza como las mejores cintas de la franquicia, y no temo equivocarme.

De Rogue One conocemos su sinopsis: en esta película veremos cómo es que los rebeldes logran adquirir los planos de la Estrella de la Muerte, la temible arma destruye-planetas del Imperio. No sabemos más, es una cinta sin muchas pretensiones, sin actores míticos ganadores de Premios Oscar o con un marketing multimillonario detrás como los que han tenidos los episodios. Su director, Gareth Edwards, apenas ha dirigido un puñado de películas (entre ellas Godzilla de 2014). Una película modesta.

Rogue One sucede entre los hechos ocurridos en el Episodio III – La Vengaza de los Sith y el Episodio IV – Una Nueva Esperanza. El Imperio se levanta como el gran reinante en el Universo, la resistencia está casi eliminada y los Jedi se han exiliado. Nunca ha existido un momento más oscuro para el Lado Claro de la Fuerza. Entre semejante momento ocurre Rogue One. Aun falta tiempo para que Luke y amigos entren en escena. De pronto la película modesta empieza a llamar nuestra atención.

El elenco hace un trabajo formidable, Felicity Jones (Jyn Erso) y Diego Luna (Cassian Andor) como los protagonistas crean una pareja creíble que no pasa por muy buenos momentos al comienzo pero que a medida que se acercan a su principal objetivo empieza a fortalecerse, a su lado Forest Whitaker (Saw Gerrera) y Mads Mikkelsen (Gaken Erso) hacen lo suyo con actuaciones sensacionales que logran mover las fibras del espectador. Donnie Yen (Chirrut Imwe), Wen Jiang (Baze Malbus), Riz Ahmed (Bodhi Rook) y Alan Tudyk (K-2SO, el droide que amarán) forman el resto del equipo, cada uno con su fortaleza, su perfil muy bien definido y todos, todos, memorables.

Esta película modesta nos hace presenciar quizás algunas de las batallas más memorables del universo de Star Wars. Tanto en el espacio como en tierra, Edwards se esforzó por hacerlas ver lo más creíbles posibles, gracias a planos majestuosos (hay unos subjetivos que hace que uno sienta que está manejando una X-Wing) y apoyado en la tecnología apenas en lo necesario. Modesta, muy modesta. En tierra la milicia hace lo suyo, con muy poco armamento enfrentan varios AT-AT (mi robot favorito de Star Wars), la sensación de brutal aplastamiento a un pequeño grupo rebelde por el Imperio está latente desde el primer fotograma de la película. Y hasta el último.

La película fluye como un viaje a la velocidad de la luz, sin problemas, nítida y frenética. Toda acompañada por una musicalización sensacional, la nota perfecta en el cuadro perfecto, en el plano sublime, en la lucha, en la escena de escape. No, no es tarea de John Williams, él está pensando en el Episodio VIII, acá la música está a cargo de Michael Giacchino (ganador del Oscar por la música de Up). Sus partituras destilan todas las emociones de las escenas de la película, qué buen acompañamiento lograron con esta música, nada qué envidiarle al gran Williams.

Rogue One se me pareció mucho a El Despertar de la Fuerza en que es muy ‘fan service’, claro que acá está mucho más justificado por el hilo conductor del universo de Star Wars como tal, no ha pasado mucho tiempo después de la caída de Darth Vader, y si han visto recientemente el Episodio IV, encontrarán montones de referencias, sonidos, robots, escenarios, e incluso frases famosas.

Un punto aparte merecen los últimos 15 minutos de la película, su desenlace deja sin aliento, asombra, da rabia y saca lágrimas. El osado Edwards se sale con la suya al final y nos da un cierre que a la vez parece un fuerte bofetón y uno de esos abrazos de esperanza que aceleran el corazón. Esos 15 minutos saltarán al hyper espacio de Star Wars como una mini clase de dirección de cine de ciencia ficción. ¡Gracias Gareth por ese cierre tan hermoso!

Ahora, he visto la película en dos formatos: Dinamix 4D de Calima (Bogotá), ¡por fin una película que aprovecha esta tecnología! Los movimientos de las sillas, el aire, las luces, el agua siempre me distraían de las películas, pero en este caso todos esos elementos técnicos de la sala le dieron más sentido a algunas escenas, sobre todo las luchas especiales, me sentí al lado de uno de esos pilotos, lo malo es que la cinta se vio oscura en esta versión, no sé si siempre será así, lo que puede terminar dañando la experiencia. La otra función fue en IMAX (también Bogotá), sensacional, mucho más clara, el formato le aporta mucho a los bellos planos del director y el sonido estremece.

Para cerrar, ¿qué esperan para ver Rogue One? Y si ya la vieron ¿qué esperan para repetirla?

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Alejandro Cifuentes Solano
Comunicador Social y Periodista. Enfocado en el periodismo de tecnología, con amplia experiencia en redes sociales. Amante de los video juegos, la escritura, la lectura, el cine y la televisión internacional.

Editor www.shigerusan.com

Written by: Alejandro Cifuentes Solano

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